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10 de julio de 2009

El darse cuenta

Escondidos en un majestuoso y ondulado paisaje, laberintos de obsesiones se clavaban en las mentes de dos infelices martirizados por las vidas que les había tocado vivir. A cambio, toleraban sus respectivas presencias atrapados por el misterio del descubrimiento mutuo. El silencio, como invitado de excepción, contemplaba la escena iracundo, clavando puñales con forma de agua de lluvia.
El menor sacudía su cuerpo de atrás adelante con la mirada clavada en el gris del cielo. Temblaba de vez en cuando y respiraba de forma entrecortada. El mayor se encontraba a su lado, cabizbajo, reuniendo la valentía suficiente para pronunciar dos simples palabras.
- ¿Me perdonas?
Un trueno inundó sus palabras haciéndolas casi inaudibles. El niño recurrió al silencio como respuesta, calmando una ira inútil, midiendo su respuesta durante unos interminables minutos.
- Arréglalo.
El mayor supo que si no conseguía hacerlo podría despedirse de su vida.

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Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

24 de febrero de 2009

Messenger

a partir de una canción de bunbury

Manuel - dice:

Soy un explorador solitario que perdió la brújula y el mapa
Y ustedes me han visto siempre en acto de servicio,
Dándolo todo, a punto de perder la vida,
Desnudo como Adán el primer día.
Soy el hombre delgado que no flaqueará jamás.
Mis deseos no son ya sino nidos abandonados
Y son insuficientes las explicaciones que nos han dado.
Lucharé contra todos los que digan lo mismo que yo y no me contradigan

Mateo; . dice:

El Norte:

Manuel - dice:

el sur:

Mateo; dice:

Solo palabras que nos muestran un mamino a seguir en la niebla espesa q es la vida, echos las piedras con las q hemos tropesado y las q tropesaremos en nuesto camino y la lucha aquella amiga y enemiga que nos acompaña desde chiquititos para poder reclamar lo q nos meresemos solo nosotros somos los q devemos elegir con q arma espresar la lucha.

Manuel - dice:

El último:

Manuel - dice:

"Mi patria en mis zapatos, mis manos son mi ejército"

Mateo; dice:

Con ella respiro, respiro y me espreso mi palabra es mi arma,

Mateo; dice:

mejor dicho mi boca es mi arma

Manuel - dice:

las flechas más afiladas se forjan en la lengua

Mateo; dice:

y los mejores escudos tamben salen de ella

Manuel - dice:

pero ha de servirnos como último lugarteniente la coraza eterna en el alma que no es aquella sino la que envuelve al corazón

Mateo; dice:

yo llamare a mi mariscal de campo aquel q save si es justa la batalla, para callar en ultima instancia y dejar el corazón ileso de un dacho mayor

Manuel - dice:

y harás bien pues al reducto del corazón no debe acudirse sino es en caso de última defensa

Manuel - dice:

mientras queden armas con las que combatir sobrarán los escudos

Mateo; dice:

largo a de quedar el dia en q no me guarde de sacar los escudos del corazón yllamar al sodado q dureme en mi interior la bestia q solo se saciara con la sangre del opresor

Manuel - dice:

mateo

Mateo; dice:

dime

Manuel - dice:

hace ya un par de frases

Manuel - dice:

que he decidido publicar esta conversación




así, sin corregir ni nada, para suene puro

2 de febrero de 2009

El síndrome de Peter Pan

Era un martes disfrazado de lunes. Tú ibas cogido de la mano de tu madre y yo acariciaba mi perro en la puerta de mi casa. Tenías el pelo enmarañado y una mirada perdida en un cielo surcado por los gorriones intrusos de aquella primavera.
Recuerdo poco de aquella escena. El sonido de los tacones de tu madre al andar, un murmullo y la respuesta de mi madre, porque sé que hubo respuesta aunque no recuerde cual fue.
Los tacones se alejaron y, con el tiempo, se fueron zambullendo en mi memoria, mezclándose con todos los pensamientos que el paso de los años provocaron.
Hoy era un martes disfrazado de lunes. Andaba por el centro de la ciudad sin tener ningún destino ni ninguna prisa. Como siempre, iba mirando alrededor para ver calles, escenas, fachadas o cualquier otra cosa. Miraba la cartelera del Gran Teatro mientras atravesaba la avenida y me niego a confesar que tropecé contigo. Siempre me digo que fuiste tú quien vino a tropezar conmigo.
El caso es que nos vimos, nos sonreímos y nos fuimos... de copas para recordar los viejos tiempos en los que jugábamos al rey en una montaña de paja, le pegábamos patadas a una chapa en el recreo del colegio o nos escapábamos con la bici en las siestas de los veranos.
Aprovechamos ese tiempo, porque igual no nos volveríamos a ver hasta que no pasasen otros cuantos años.

26 de enero de 2009

Aviones de papel



Y a la luz del día, cuando la Luna era ya una mancha blanca sobre el azul del cielo, escribió los versos que convertirían su estado de ánimo en la chispa de su destino. Cogió el papel y lo echó a volar junto a los sueños que aun le quedaban por cumplir.

12 de enero de 2009

Senda

UNO.- Caminas.

OTRO.- Eso hago.

UNO.- ¿Estás seguro de dónde vas?

OTRO.- No.

UNO.- ¿Y por qué caminas?

OTRO.- Caminar es lo que hay que hacer.

UNO.- No siempre.

OTRO.- Cuando estás parado y crees que no caminas, caminas.

UNO.- ¿Y no tienes miedo?

OTRO.- Siempre.

UNO.- ¿Y qué haces con él?

OTRO.- Vive conmigo pero no sobre mi.

Los sentidos se agudizan con el paso de los pasos hacia el rumbo de lo desconocido encubierto por la niebla de los días que quedan por venir. El barro impregnado en cada uno de los zapatos entorpece el caminar sigiloso y convencido que en ocasiones tiende a tambalearse merced a alguna piedra en el camino o a una ráfaga de viento malintencionada.

30 de diciembre de 2008

¿Por qué?

- ¿Atienden acaso los ronquidos de las musas a las llamadas de un corazón impávido que ve cómo el mundo se desmorona?

- En este caso, la respuesta es (creo que) sí.